Pasan poco más de veinte minutos y aparece nuestro taxista y me despido de Paulo, que regresa a gestionar su empresa de construcción en Marruecos.
Llego al aeropuerto de Nador, voy corriendo con mi maleta al mostrador de Ryanair, el peso 10 kilos justos , es el peso para que no te cobren la tasa de sobrecarga . Todos los viajeros destino Madrid ya están embarcando, pero falto yo. Llego al arco de seguridad, empieza a pitar el chivato, me quito todo que me podía quitar, hasta que me dice el guardia “pase aquí”. Me mete en un cuarto para cachearme, me registra el guardia que hablaba muy bien español y sigue pitando la maleta todo el rato. No recordaba que llevaba unas muestras de dos minerales, uno es oligisto, de una cantera que compró Paulo a uno de sus amigos marroquíes. Huyyyyy!!!! que hago yo ahora. Al guardia , se le olvida de repente el español, vienen otros cuatro guardias más, empiezo a acojonarme, pero saco unos papeles que acreditan que son muestras de minerales. Aun así no están conformes, llega el comandante del aeropuerto y me pregunta.
¿Qué es esto señor?
Son muestras de minerales. ¿A qué se dedica? Soy empresario y me han dado estas muestras para llevarlas a España a analizar. El oligisto es un material pesado, de un aspecto parecido al hierro, y el yeso es muy blanco, estoy acojonado, ya son seis guardias y ahora ninguno habla español.
El comandante nota mi nerviosismo, y yo bufffffff , me dice el comandante “tenga usted buen viaje”, ¡gracias señor comandante! y me voy para España. En esta ocasión, si me han dejado pasar las muestras de los minerales, pero otras veces me las quitaron los guardias del aeropuerto.
En Marruecos hay muchos lugares para comprar, se compra muy barato, porque no hay
mucho turismo, por esa razón los hoteles son económicos. Saidia, es un lugar de playa y
están los hoteles y restaurantes más elegantes y caros pero que solo funcionan al 100 por
100 en los meses de verano.
En uno de mis viajes conocí en el avión a un chico que era el director de un hotel de lujo de Saidia, Iberostar . Le prometí que iríamos a visitarlo. En esta ocasión íbamos mi amigo Paulo, su secretaria Kaotar, y yo, vaya trio jejeje… que no nos han pasado putadas, madre mía. El hotel iberostar es una pasada, muy elegante pero como no es verano no hay clientes.
Kaotar habla perfectamente francés y español, mi hermanita marroquí, muy presumida siempre, es la mano derecha de mi amigo Paulo.
Un día nos toca hacer un viaje a Bene Mellal, está por el interior de Marruecos, Paulo está muy cansado y me toca conducir a mi. Es la peor carretera que he conducido en mi vida, una pasada, hay una niebla que no veo ni el volante del coche, es increíble. Llos taxistas me adelantan como camicaces echándonos muchas veces fuera de la carretera, cada vez se ve menos, Paulo ronca como un campeón y Kaotar rezando conmigo. Pasamos las montañas y ya despejado seguimos nuestro viaje.
Kaotar y Paulo me gastaron una broma de cómo se llamaban los policías en marroquí, me dijeron que se les llamaba habibi y como cada 50 kilometros te pueden parar varias veces, llega la primera, me paran los guardias y me dicen que había pisado la línea continua. De esto nada, pero alguna cosa tenía que decir para pararme, yo le digo “señor habibi” me pregunta. ¿español? . Yo todo el rato habibi para arriba, habibi para abajo. Veía que Paulo y Kaotar no paraban de reírse, pero no sabía de qué. Los policías me miraban mal pero yo a lo mio. Al dia siguiente me enteré que habibi quiere decir CARIÑO. Casi mato a Paulo y Kaotar!!!!!!!
Llego al aeropuerto de Nador, voy corriendo con mi maleta al mostrador de Ryanair, el peso 10 kilos justos , es el peso para que no te cobren la tasa de sobrecarga . Todos los viajeros destino Madrid ya están embarcando, pero falto yo. Llego al arco de seguridad, empieza a pitar el chivato, me quito todo que me podía quitar, hasta que me dice el guardia “pase aquí”. Me mete en un cuarto para cachearme, me registra el guardia que hablaba muy bien español y sigue pitando la maleta todo el rato. No recordaba que llevaba unas muestras de dos minerales, uno es oligisto, de una cantera que compró Paulo a uno de sus amigos marroquíes. Huyyyyy!!!! que hago yo ahora. Al guardia , se le olvida de repente el español, vienen otros cuatro guardias más, empiezo a acojonarme, pero saco unos papeles que acreditan que son muestras de minerales. Aun así no están conformes, llega el comandante del aeropuerto y me pregunta.
¿Qué es esto señor?
Son muestras de minerales. ¿A qué se dedica? Soy empresario y me han dado estas muestras para llevarlas a España a analizar. El oligisto es un material pesado, de un aspecto parecido al hierro, y el yeso es muy blanco, estoy acojonado, ya son seis guardias y ahora ninguno habla español.
El comandante nota mi nerviosismo, y yo bufffffff , me dice el comandante “tenga usted buen viaje”, ¡gracias señor comandante! y me voy para España. En esta ocasión, si me han dejado pasar las muestras de los minerales, pero otras veces me las quitaron los guardias del aeropuerto.
En Marruecos hay muchos lugares para comprar, se compra muy barato, porque no hay
mucho turismo, por esa razón los hoteles son económicos. Saidia, es un lugar de playa y
están los hoteles y restaurantes más elegantes y caros pero que solo funcionan al 100 por
100 en los meses de verano.
En uno de mis viajes conocí en el avión a un chico que era el director de un hotel de lujo de Saidia, Iberostar . Le prometí que iríamos a visitarlo. En esta ocasión íbamos mi amigo Paulo, su secretaria Kaotar, y yo, vaya trio jejeje… que no nos han pasado putadas, madre mía. El hotel iberostar es una pasada, muy elegante pero como no es verano no hay clientes.
Kaotar habla perfectamente francés y español, mi hermanita marroquí, muy presumida siempre, es la mano derecha de mi amigo Paulo.
Un día nos toca hacer un viaje a Bene Mellal, está por el interior de Marruecos, Paulo está muy cansado y me toca conducir a mi. Es la peor carretera que he conducido en mi vida, una pasada, hay una niebla que no veo ni el volante del coche, es increíble. Llos taxistas me adelantan como camicaces echándonos muchas veces fuera de la carretera, cada vez se ve menos, Paulo ronca como un campeón y Kaotar rezando conmigo. Pasamos las montañas y ya despejado seguimos nuestro viaje.
Kaotar y Paulo me gastaron una broma de cómo se llamaban los policías en marroquí, me dijeron que se les llamaba habibi y como cada 50 kilometros te pueden parar varias veces, llega la primera, me paran los guardias y me dicen que había pisado la línea continua. De esto nada, pero alguna cosa tenía que decir para pararme, yo le digo “señor habibi” me pregunta. ¿español? . Yo todo el rato habibi para arriba, habibi para abajo. Veía que Paulo y Kaotar no paraban de reírse, pero no sabía de qué. Los policías me miraban mal pero yo a lo mio. Al dia siguiente me enteré que habibi quiere decir CARIÑO. Casi mato a Paulo y Kaotar!!!!!!!
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